LO QUE NO ES PARA TI, NI AUNQUE TE PONGAS. LO QUE ES PARA TI, NI AUNQUE TE QUITES

Hay una frase que se repite como un martillo pilón: “Si no es para ti, ni aunque te pongas. Si es para ti, ni aunque te quites.” Suena…

Pai Alcolea
20 de abril de 2026
Compartir en:

Índice

Hay una frase que se repite como un martillo pilón: “Si no es para ti, ni aunque te pongas. Si es para ti, ni aunque te quites.” Suena bien. Te calma. Justifica lo que te está pasando y lo deja en manos del universo. Por eso es peligroso, porque te quita responsabilidad. Si algo no sale, no era para ti. Si sale, estaba destinado. Y así puedes vivir sin preguntarte demasiado qué estás haciendo mal, qué estás sosteniendo por miedo o en qué te estás engañando.

No me parece mal que alguien piense que el universo tiene un plan, lo que me parece irresponsable es usar esa idea como coartada para no enfrentarte a las consecuencias de tus acciones o para no asumir que, muchas veces, lo que te pasa es consecuencia directa de lo que eliges.

Porque esa frase no te dice que, a veces, lo que es “para ti” no te gusta nada. Y a veces lo que deseas con todas tus fuerzas no es para ti ni de lejos. Y aun así, ahí sigues. Insistiendo. Como un martillo pilón.

Yo me he empeñado en cosas que, vistas desde fuera, eran insostenibles. Y lo sabía. Porque siempre lo sabes. Otra cosa es lo que haces con eso. Te empeñas porque llevas años queriéndolo, porque ya has invertido demasiado, porque no entiendes cómo algo que has deseado con tanta fuerza puede no hacerte feliz cuando por fin lo tienes delante. Porque aceptar que no es ahí implica tragarte una verdad: te equivocaste. Y equivocarse jode.

A mí me pasó con el cine. Lo quise desde que entendí que no aparecía por arte de magia en la tele, que había gente haciéndolo. Y lo conseguí, y además lo conseguí muy pronto. Y un día, después de años trabajando en películas, iba por la M30 en moto y pensé que ese rato era el mejor momento de mi día. No rodar. No estar en el set. Ese rato. Llegué, subí la persiana de mi despacho en TVE, y me puse a llorar. Había conseguido exactamente lo que quería, y ya no lo quería. Fracasar te deja sin nada, pero esto me dejaba con algo que funcionaba, que tenía sentido desde fuera, y que me hacía tremendamente infeliz. Y entonces aparece un fantasma en tu cabeza y en tu compromiso contigo misma, la obligación de sostenerlo. De defenderlo. De no ser “la persona que lo deja”.

Y con las relaciones pasa exactamente lo mismo. Yo me he quedado donde no era. Quién no lo ha hecho alguna vez. He justificado faltas de respeto a mi familia excusando que esa persona no sabía relacionarse porque había tenido una infancia difícil. He justificado que alguien evitara sistemáticamente a mi entorno, a la gente importante para mí, diciendo que necesitaba más tiempo, cuando yo sabía que era una cobardía irresoluble. He justificado ataques de ira, gritos y desprecios como “malos momentos”, cuando era evidente era su forma de relacionarse.

Y lo más doloroso y vergonzoso no es eso, es ver la cara de tus amigos mientras tratas de vender algo que no te estás creyendo ni tú. Esa sensación de que no te compran ni una palabra, pero tampoco saben cómo decirte que te estás metiendo en algo que apesta a kilómetros. Y aun así, te quedas. Defendiendo lo indefendible, explicando lo inexplicable. Te quedas reinterpretando la realidad para que encaje con los momentos aislados de brillantez de esa relación.

Hasta que rompes. O te rompen. Y ahí vuelves a mirar la cara de tus amigos, de tu familia. Les ves soltar el aire que estaban reteniendo. Te felicitan incluso mientras lloras hecha polvo. Y ahí es cuando te jode ver cómo te equivocaste. Te jode ver que no has perdido algo valioso. Estás jodida aunque sepas que has salido de algo que te estaba encogiendo la vida. Que donde querías creer que estabas construyendo, estabas sobreviviendo dentro de un puño cada vez más apretado. Y que te equivocaste.

Todo esto tiene un nombre triste. Triste nivel columpio balanceándose vacío. Es la falacia del coste hundido. Seguir invirtiendo en algo solo porque ya has invertido demasiado. Tiempo, energía, amor, expectativas, identidad…  Y claro, parar implicaría reconocer que todo eso no te ha llevado a donde querías. Así que decides seguir aunque cada vez tenga menos sentido, cada vez duela más y cada vez seas menos tú.

Hasta que un día, si tienes suerte, cuando paras o te paran pasa algo que no es un camino cósmico enviado por el universo que te guía. Pasa que te metes en la mierda hasta las rodillas. Te entra ansiedad. Dudas todo el rato. Le preguntas si estás haciendo bien a tus amigos, a tu terapeuta y hasta a chatgpt. Miras por el retrovisor constantemente buscando algo que te indique si te has confundido de camino otra vez. Pero la incomodidad ya no viene de estar en el sitio equivocado, sino de salir de él. Y eso sí que es avanzar.

La vida no funciona como esa frase de taza color pastel. No es que “lo que es para ti te encuentra”. Es que lo que es para ti no tiene espacio mientras sigues agarrada a lo que te está consumiendo. No aparece mientras sigues ocupando tu vida con algo que no te abraza para sostenerte. No llega mientras sigues negociando contigo misma, mirando el techo, para aguantar un poco más.

Y aun así, incluso sabiendo todo esto, hay una parte de mí que sigue queriendo creer que hay algo más. Que hay un plan. Que hay cosas que te pasan porque te tienen que pasar. Que venimos aquí con algún tipo de aprendizaje pendiente, con algo que entender, con algo que resolver. Es una idea tentadora, porque convierte el caos en narrativa. Hasta que miras el mundo. Y ves a gente haciendo daño sin remordimiento. Ves decisiones que arrasan con la vida de otros. Ves a tipos como Donald Trump, Netanyahu o a los terroristas de Boko Haram y te preguntas si de verdad todo eso forma parte de algún tipo de plan espiritual o si lo que pasa es algo mucho más terrenal: que el mundo es un barco sin timón y que el ser humano, muchas veces, es irresponsable, egoísta y elige mal.

Porque si existe un plan, entonces absolutamente todo lo tiene. También lo injustificable. Lo irreparable. Ahí el camino encuentra una roca en medio. Yo fui a un colegio de monjas, este concepto también está en la religión: el libre albedrío convive con un plan superior. Somos responsables de nuestros actos, pero todo forma parte de algo más grande. Yo nunca supe, ni sé, con qué quedarme.

En lo personal pasa lo mismo. A veces pienso que lo que me ha pasado ha servido para algo. Que el maltrato en mi currículum me ha permitido reconocerlo en otros, ayudar a una amiga a salir de ahí, alertar cuando veo las señales. Y eso es verdad, pero también es verdad que eso no significa que tuviera que pasar. ¿Es lo mismo que algo tenga sentido después a que fuera necesario antes?

Por un lado, quieres encontrar una razón para lo que ha ocurrido. Por otro, sabes que no puedes usar ese sentido como excusa para no asumir tu responsabilidad y para no mirar lo que elegiste, lo que sostuviste y lo que permitiste. Quizá solo queda aceptar que algunas cosas no tenían sentido y, aun así, hacer algo con ellas.

Al final, lo único bueno de todo esto es que lo que llega después se valora de otra manera. No desde el anhelo. No desde el autoengaño. No desde el miedo a soltar. Desde unas aguas mucho más limpias. Porque no todo lo que deseas te conviene, ni todo lo que consigues es para quedarte. Pero incluso lo que no era para ti, sirve. Sirve para afinar el criterio. Para reconocer antes lo que no quieres volver a sostener. Para entender qué es cuidado y qué es control. Qué es amor y qué es amarrar.

Y sobre todo, para dejar de contarte historias que no te crees ni tú. Porque en el fondo, lo sabes. Siempre lo sabes. La diferencia es cuánto tiempo decides seguir fingiendo que no.

EN UNA RELACIÓN, LO QUE NO ES PARA TI, NI AUNQUE TE PONGAS. LO QUE ES PARA TI, NI AUNQUE TE QUITES

relación
Te puede interesar
Firmas
Por qué volví a Zaragoza

Pasé mi adolescencia deseando salir de Zaragoza. Nunca supe muy bien por qué. Quizás, por esa extraña sensación de que aquí nunca pasaba nada. Que las cosas importantes pasaban en otros lugares. En Berlín, en Barcelona o en Londres. Yo, adolescente rebelde, siempre pensé que mi lugar era ese. Quería vivir en lugares donde sucedieran…

Firmas
Belchite, el pueblo viejo, el pueblo vivo

Si he crecido narrando historias, quizá sea porque tuve buenos maestros. Maestras, en concreto. Y afinando más la puntería, diría que la primera cuentacuentos de mi vida vestía constantemente una bata negra de topos blancos, peinaba un moño alto y estrujado de color gris y tenía muy mal humor. Era mi bisabuela y se llamaba…

Firmas
Zaragoza no es París, pero…

Puede que en Aragón amemos diferente. Estoy seguro de que, para alguien foráneo, el acento francés es más sensual que el aragonés y, posiblemente, algún descarriado vea la Torre Eiffel más glamurosa que El Pilar, o los Campos Elíseos más sutiles que Paseo Independencia. Pero eso es solo porque no han vivido una cita romántica…

Firmas
Cortado con hielo, caña y cocktail

Me encantaría sentarme con cada uno de los desconocidos a los que les he pedido prestadas sus facciones para uno de mis personajes. Explicarles que aquella mañana, tarde o noche, mientras ellos disfrutaban de un cortado con hielo, una caña o un cocktail, yo observaba agazapado en la última mesa de aquella terraza, libreta en…

Firmas
Creadlos, que yo los lleno

Con el final de la primavera, Zaragoza se ha inundado de eventos. Desde el ZGZ Florece hasta la Feria del Libro de Zaragoza, pasando por el Día del Libro, el concierto de C. Tangana, el de Aitana o los próximos de Alejandro Sanz, pasando por grandes festivales como el Vive Latino, que tendrá lugar en…

Firmas
Que sí, que sí… que Bali está muy bien… pero no hay verbena

En las últimas décadas, el turismo internacional se ha multiplicado de forma considerable. Antes era casi inaudito conocer a alguien que hubiera pasado sus vacaciones más allá de los destinos tradicionales o que hubiera conocido islas paradisiacas o entornos exóticos. Esto cambió poco a poco y en nuestro país fueron siendo cada vez más los…

Firmas
¡Que comiencen las fiestas!

No recuerdo cuántos años hace que no se esperan las Fiestas del Pilar con tanta ansia. Después de dos años envueltos en una nueva normalidad —que de normal no tenía nada— que nos ha pesado a todos, ha llegado el gran momento. El de devolver a la ciudad y a todos nosotros —maños, mañas y…

Firmas
Las últimas navidades (y las primeras)

Ya avisó durante el verano un reconocido economista, que dijo «este será el último verano que viviremos, tal y como lo conocemos, en mucho tiempo». Y es que el buen hombre —del que no dudo sobre su reputado conocimiento y experiencia en el ámbito económico y académico— aludía a la situación estructural del país y…

Firmas
Aludes y flores

He estado desaparecido, lo sé. No solo de estas «firmas», sino de todo en general. Ni rastro de nuevas publicaciones, algún post desesperado. El 2023 llegó como un alud que nos ha superado a todos. Son temas personales que no detallaré, pero que han sumido a esta primera parte del año en una vorágine de…

Firmas
Y agosto otra vez

Soy de esos zaragozanos a los que el verano pilla siempre por sorpresa. No por ser insensible al aumento de las temperaturas o por no darse cuenta de que la Z-40 está menos congestionada cada día, en función que avanzan los meses estivales. Sí, eso lo sé. Lo veo, lo noto. Hasta lo huelo. Pero…

Firmas
Carritos vacíos

Pues ya está. Fin del verano. Sí, me sé las fechas del equinoccio de otoño, pero también sé que para todos —o casi— el verano acaba con «la vuelta al cole», que puede ser en forma de colegio, de instituto, de universidad o de trabajo. También a otras realidades en las que ninguno de esos…

Firmas
Un día de noviembre en Zaragoza

Por Juande Blasco Para muchos, noviembre es el peor mes del año, título por el que pelea con su rival febrero, el loco, que tiene veintiocho. Noviembre no gusta por frío, por gris y por soso. Se encuentra entre el mes glorioso de Pilares y el mes mágico de la Navidad. Noviembre tiene el síndrome…

Qué ver y hacer en Zaragoza
Calles ilustres de Zaragoza: Condesa de Bureta

Hay calles por las que pasamos constantemente y no tenemos ni idea de quién era y qué hizo la persona que les dio el nombre. Como es un problema de fácil solución, vamos a empezar con la calle Condesa de Bureta. La Condesa de Bureta, una heroína de Los Sitios. Esta noble de Gerona, hija…

Guías
Top 5: Lugares emblemáticos de Zaragoza

Es imprescindible hacer un Top 5 de los lugares emblemáticos de Zaragoza, porque si eres de fuera no te puedes ir sin visitarlos, y si eres de Zaragoza estás obligad@ a ir o te quitarán el carnet de mañ@. 5- PALACIO DE LA ALJAFERÍA Va en este puesto porque el resto están más junticos geográficamente,…

Qué ver y hacer en Zaragoza
Calles ilustres de Zaragoza: La Plaza Schweitzer

La Plaza Schweitzer es la pesadilla de cualquier taxista de Zaragoza. Cada cual la llama de una manera: Swizer, Schiffer, Surfer, Schwarzenegger… La realidad es que el doctor que da nombre impronunciable a esta plaza no solo fue médico, también fue un conocido filósofo, teólogo y músico franco-alemán. Pasó la mayor parte de su vida…

Qué comer y beber en Zaragoza
Los dulces más dulces de Zaragoza

En Zaragoza decimos que es un “laminero” quien adora el dulce. Si vienes de fuera y alguien te llama así, ¡no pienses que te está insultado! Por si eres un laminero o laminera, te dejamos una guía de los mejores dulces de Zaragoza que dan alegría a nuestra gastronomía. ¡Qué ricos! Dulces de Zaragoza ADOQUINES…

Guías
Nuestros platos más típicos

Seguro que te has preguntado alguna vez, ¿pero qué comemos en Zaragoza para ser tan guapo@s y maj@s? En Aragón hay una riquísima gastronomía. ¡Rica en cantidad y en sabor! Te descubrimos sus secretos para que no te líes cuando vayas a cualquiera de los maravillosos restaurantes que ofrece Zaragoza. Son los platos más típicos de…

Guías
Top 5: bares del Tubo de Zaragoza

Decir Zaragoza es decir El Tubo. Comida deliciosa y original, cerveza fresquita y fantásticos vinos de la tierra. ¿Quién podría resistirse? Aquí os dejamos los cinco más míticos: 5- La Ternasca Uno de los platos maños más típicos es el ternasco. Aquí lo podrás probar de muchas maneras, y todas ellas deliciosas. Calle Estébanes 9.…

Qué ver y hacer en Zaragoza
La Catedral Basílica del Pilar

Se puede venir a Zaragoza y no visitar El Pilar, igual que se puede ir a Nueva York y no ir a ver la Estatua de la Libertad. O ir a Segovia y pasar de ver el acueducto. Poderse, se puede, pero ¿lo recomendamos? Pues no. Para no agobiarse, vamos a centrarnos en los cuatro…

Guías
Románico en Zaragoza, dónde encontrarlo

En esta ciudad, con más de 2000 años de historia, hay un hecho que es cuanto menos curioso, hay multitud de edificios de casi cualquier época, tienes ruinas romanas, palacios árabes, iglesias góticas, mudéjar, barrocas, palacios renacentistas, pero hay un estilo que está casi desaparecido, el románico en Zaragoza. ¿Por qué no hay románico en…

Gente con Maña
Entrevista a Álex Elías “Amo a esta ciudad de una manera casi romántica”

Entrevistamos al músico zaragozano Álex Elías. El antiguo líder de la banda aragonesa Mister Hyde ha emprendido recientemente su aventura musical en solitario lanzando su disco Alma Norteña. Una joya que dará mucho que hablar. Enhorabuena por tu nuevo disco. Alma Norteña, precioso nombre. Entendemos que hace referencia al carácter de nuestras gentes ¿Sientes que…

Qué comer y beber en Zaragoza
Pero, ¿qué es la borraja?

Nuestro oro verde. Aunque se consume en todo el país, en Aragón se cultiva más del 80% de la producción nacional de borraja. Borraja de Aragón Nada que merezca la pena se obtiene sin esfuerzo. La borraja es una hortaliza con increíbles cualidades, pero muy poco conocida y utilizada, entre otras cosas por que hay que quitarle unos pelillos…

Qué ver y hacer en Zaragoza
Test: Dime cómo eres y te diré tu plan ideal en Zaragoza

¿Vas a venir a visitarnos o eres de Zaragoza? En cualquier caso, seguro que preguntas cuál es el plan perfecto para ti. Deja de buscar. Te traemos el test definitivo para descubrir lo mejor que Zaragoza puede ofrecerte según tu personalidad. Realiza el test y comparte tu resultado con tus amigos a través de las…

Qué ver y hacer en Zaragoza
IAACC Pablo Serrano. Un museo lleno de sorpresas

Para empezar, ¿qué significa IAACC? Significa Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos. Esto quiere decir que el Pablo Serrano es un museo de arte moderno y actual. Lo cierto es que sólo con ver el diseño de su fachada, obra del arquitecto aragonés José Manuel Pérez Latorre y un icono de la ciudad de…